Cada LOCO con su tema….
“La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia”. Edgar Allan Poe (Escritor estadounidense)
El loco Chelo, es el sobre nombre que le pusieron a Gregorio en el hospital. El loco Chelo forma parte del “staff” de pacientes psiquiátricos del hospital Borda, perteneciente al gobierno de la ciudad de buenos aires.
Ese día como tantos otros decidimos salir al jardín y disfrutar del hermoso sol que se asomaba… ¿porque no te haces unos verdes piba?, dijo Chelo….y así fue, la mateada no se hizo esperar entre cebada y cebada prestaba con atención y un gran entusiasmo su emocionante relato…
“…Fue una de esas noches en la que no podía conciliar el sueño cuando él se hizo presente, de improvisto, sin avisar y sin permiso se encarno en mí y nunca más se fue, recuerdo que esa noche él se dirigió a la cocina, lugar privilegiado de la casa, con una idea en mente, gozar de picar carne… Tengo que confesar que nunca me gustaron esas maquinas picadoras de carne, el ruido tan particular que tienen suele enloquecerme, desenfocarme, me alocan, pero ahí estaba una y otra vez con el único objetivo de complicarme la vida, llevaba a cabo su ritual una y otra vez. Recuerdo que una de esas noches decidí desafiarlo, enfrentarlo, me levante y muy lentamente me dirigí hacia la cocina de aquella vieja casa en donde vivía, una casa grande y antigua que había heredado de mis padres. Quise sorprenderlo, agarrarlo con las manos en la maza, como se suele decir, pero él era muy audaz y habilidoso, tal es así que siempre se las ingeniaba para eclipsarse, se escondía con facilidad. Ante tal ingenio yo que quedaba desolado pero también maravillado por el modo en que siempre conseguía escaparse no entendía como hacía esto, pero lo hacía, entraba a la casa agarraba un cuchillo de la alacena y comenzaba su torturante ritual de picar carne. En varias ocasiones para impedir su ingreso a la casa me dispuse cambiar las cerraduras de las puertas, también había puesto trabas en las ventanas, pero nada daba resultado, una y otra ves el usurpaba mi privacidad y llevaba a cabo su cometido, el episodio se repetía noche tras noche, todos mis intentos por atrápalo se volvieron fallidos, solía hacer guardias, noches enteras sin poder dormir, a tal punto que esto se había tornado en una obsesión, loca pero apasionante obsesión. Los días fueron pasando, mis estrategias no resultaban… se que no es una ilusión, es real, el es real, ahí esta y va a estar siempre, hoy me contengo y adormezco suave y lentamente su voz…”
Hoy recordando al “Loco Chelo” me preguntaba sobre la locura…
¿Que es estar loco? Pienso que algunos creen que la locura se trata de algo irracional, algo que escapa a la lógica. Entonces ¿estar loco es estar privado de la razón, del buen juicio? Otros creen que ser un loco es estar desviado de aquello que se considera normal. Algunos dicen que el loco se embiste con un conflicto y que el conflicto es con la “realidad” ¿la realidad? ¿La realidad de quien? La realidad de unos muchos o de unos pocos, de esos que toman el mando y marcan el limite entre el loco y los otros, entre el diferente el “sinrazón” y quienes creen tenerla. Albert Einstein decía que: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes...” es allí donde me detengo y el sentido de estar loco cambia, muta, se transforma, obtiene otro sentido, un significado esperanzador.
Hacer lo mismo esperando resultados diferentes, parece ser la clave, lo que moviliza y direcciona al loco, entonces pienso que el sin-sentido, lo sin-razón se vuelve atractivo, interesante, encantador, desafiante, tranquilizador y amigable. La locura se torna en una aventura, en algo contingente, se transforma en una ventaja. Es el vehículo que nos traslada, nos transporta de un lugar a otro. La locura protesta y siempre pide más, procura, aclama una y otra vez. Una y otra vez significa que el resultado no será el mismo, resultados desconocidos, inéditos, novedosos, sorprendentes e inciertos. De este modo la locura se muda en oportunidad, nos abre el camino, nos señala por donde ir. Ser loco se vuelve un reto, nos hace creativos, inventivos, ambiciosos y deseosos. El loco es alguien hambriento, alguien con vehemencia, alguien en la búsqueda continua de nuevos desafíos, alguien que resiste y enfrenta la vida todos los días, un ser que demanda el elemento sorpresa… Loco es aquel que declara batalla a la mismidad y abre sus puertas a lo disímil…
