jueves, 21 de octubre de 2010


La calle del desengaño



La Calle del Desengaño, es el nombre que recibe una antigua calle de la ciudad  de Madrid. El origen de la misma es añejo, tal es así que para explicar el por qué del nombre los habitantes del lugar se remiten a una vieja leyenda. Cuenta la fábula que dos caballeros iban a batirse a duelo allí por el amor de una hermosa mujer, al enfrentarse una misteriosa sombra cruzó los estoques de sus filosas espadas cruzadas. Los dos hombres cautivados por la curiosidad que esto les producía  siguieron aquella sombra olvidando su disputa. Luego de una intensa búsqueda encontraron dormido sobre el respaldo de una pared un escalofriante cadáver. La respuesta de estos hombres ante esta inesperada escena fue: “¡Qué desengaño!"


Las mujeres de la vida, el alienado, el borracho, el desamorado, el engañado, los descalificados, el pobre, los marginados, los excluidos, el solitario, el desesperanzado, los desprotegidos, los segregados, el vagabundo, el reo, el estigmatizado social, los débiles, el agraviado, el oprimido, el olvidado, etc, peregrinan por la calle del desengaño. Estos personajes son convocados por la desilusión  para transitar por allí. Aquella ilusión desquebrajada reúne en ese lugar a los que han perdido la esperanza, la ilusión, sus expectativas han sido frustradas, la realidad se ha manifestado de un modo distinto a lo esperado, la realidad les devuelve un reflejo de desilusión,  de penar por aquello que no fue, el desencanto cubre su rostro.

Todos en algún momento hemos sido peregrinos de la calle del desengaño. Todos hemos sido cautivos, presas de la desilusión. Parece ser que todo aquello que llamamos des-ilusión es inherente a la condición humana, es constitutivo de nuestra especie. Desde el instante que la ilusión retiene nuestros deseos, expectativas, aspiraciones, nuestras ansias, afanes, exigencias, caprichos, voluntad, antojos, pasiones, ambiciones, intereses, etc. corremos el riesgo de que esto devenga en desilusión, puesto que ilusión-desilusión son dos caras de la misma moneda, una no es sin la otra. Lo que desilusiona es lo que ilusiona. Mientras exista en cada uno de nosotros ese empuje a ilusionarnos, mientras fuerce esa esperanza infundada, ese anhelo por algo, el azar puede intervenir para “bien o para mal”. José Narosky dijo alguna vez: “…Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones…”

Es importante mantener y alimentar aquello que llamamos ilusión, seguir teniendo ilusiones pese a las frustraciones que podamos sentir.
Vienen a mi memoria aquellas cosas que aun siendo niños nos ilusionó. Resuena en mi el recuerdo de cuando dejábamos nuestro diente debajo del almohada a la espera del Ratón Pérez,  o las cartitas escritas a Papá Noel, que por cierto ¡conservaban una aclamada lista de juguetes!... ¡y a no olvidarse del pasto y el agua que había que dejarles a los reyes magos para asegurarnos de este modo nuestros más ansiados regalos! La ilusión de que nuestros padres cumplan con todas las promesas que ellos hacían vagamente y que nosotros tomábamos al pie de la letra demandándoles imperiosamente que las cumplan, ya que ellas podían representar el perseguido regalo de cumpleaños, salir a jugar, ir a la plaza, tomar un helado, andar en bicicleta, ver nuestro programa favorito, invitar a nuestros amigos a casa, etc. Unos años más adelante nos ilusionamos con la idea de hacernos un tatuaje, de independizarnos de nuestros padres (o no!), con un trabajo, con una carrera o con un amor que, por lo general, suele ser absurdo, insostenible, y en mejor de los casos no correspondido :(

En mi opinión, la ilusión desilusiona, esto es inevitable. En el mismo momento en que resolvemos dejar de ilusionarnos (por supuesto, luego de una desilusión reciente) es cuando “sin querer” ya estamos ahí, de nuevo atrapados en las dulces garras de ilusión.
La ilusión - desilusión es constitutiva del ser humano, somos una ilusión, y nos recuerda que aun estamos vivos.


Relatos de una desilusión:

Victoria, 36 años:
“Corría el año 2002. Con Oliver nos habíamos conocido en enero de 2000 en las paradisíacas playas de Cuba y había sido algo así como “amor a primera vista”. A ese encuentro siguieron innumerables emails, charlas telefónicas interminables, cartas y tarjetas postales hasta que por fin en septiembre pude concretar mi gran sueño de viajar a Europa para el tan ansiado reencuentro. La primera desilusión fue el saludo frío al llegar al aeropuerto. Yo había soñado con un beso de película y lo que me esperaba en Munich era un beso en la mejilla. El viaje fue fantástico pero siempre le faltaba ese toque romántico el cual yo había imaginado y ansiado por tanto tiempo. En diciembre el reencuentro fue en Buenos Aires y parece que el aire de verano le sentó mejor. Cuando nos despedimos en el aeropuerto prometí ir a visitarlo a Europa un año después. Esta vez la idea era aprovechar la estadía para hacer un curso de alemán en la Universidad de Munich y quedarme por tres meses para ver cómo funcionaban las cosas. Desde que Oliver subió al avión yo comencé a trabajar día y noche para ahorrar para el viaje. Trabajé sin descanso, dejé de comprarme ropa, me quedé casi todos los fines de semana en casa, todo en pos de concretar mi sueño... Y al fin  pude comprar mi pasaje. Durante el mes de agosto las cosas se pusieron raras, no sabría explicar por qué, pero mi sexto sentido femenino me decía que algo andaba mal. Y finalmente un sábado llegó el llamado con la noticia que jamás habría querido escuchar: “no te podes quedar en mi casa porque estoy saliendo con alguien”. En ese momento todo se derrumbó. No podía parar de llorar… tanto sacrificio y esfuerzo para nada, todo lo que había dejado de vivir siguiendo un sueño que ahora se desvanecía delante de mi como si nada. Mi gran desilusión. Pero a pesar de esta y muchas otras desilusiones que siguieron aquí estoy. Y cada día elijo seguir creyendo que ir tras los sueños vale la pena…”


Sofi, 8 años:
“El día que mis padres me contaron la verdad sobre Papá Noel me sentí mal, lloré mucho y me enojé. Pero después pensé que había 2 caminos para llegar a ser padre y para convertir a alguien en papá: uno, ser un niño optimista creyendo en todas sus fantasías y, otro, buscar el verdadero secreto del entretenimiento infantil. Si uno es padre se siente mal jugando con los sentimientos de su hijo o hija, yo sentí que no era eso, sino disfrutar la etapa de ser padre o cualquier familiar con más comprensión de las cosas”.

Ver video - Manu Chao – Malegria:

12 comentarios:

  1. que buen tema...
    esto me trajo recuerdos del pasado,mi primer desilucion fue darme cuenta de que los reyes no existian,cuando mi hermano me hizo quedarme despierta y ahi vi q eran mis papas los q dejaban los regalitos jajajaj
    de ahi en adelante la vida misma se fue llenando de ilusiones y desilusiones q muchas veces venian por culpa de ilusiones puestas en vano.
    me podria esplayar muchisimo,pero resumiendo entendi que si bien no se puede vivir sin ilusiones porque ellas son n7uestro motor,tambien hay q saber en quienes y en q cosas las depositamos,no hay q esperar nada de nadie para q despues no nos llegue la desilucion...
    mejor:QUE LA VIDA NOS SORPRENDA!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. Sì, pero cuàn difìcil es encontrar el equilibrio...
    Ilusionarse, pero hasta dònde?
    No ilusionarse y no tener proyectos! Porque quièn de nosotros que se ha propuesto algo no se ha ilusionado con la idea de concretarlo?
    Es el dulce y salado que siempre tenemos que saborear...

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  3. q buen tema este!!!!...y en mi opiniòn son inevitables y necesarias tanto la ilusìon como la desilusiòn...la primera porque con ella llegamos a soñar con los ojos abiertos, nos permite vivir y dsfrutar cosas inolvidables (como la llega de los reyes...un amor correspondido...papà Noèl..etc etc)...pero tambièn es necesaria la desiluciòn porque por medio de ella crecemos y nos sacamos bendas de los ojos, de esta manera vamos en busca de nuevos horizontes y sueños...A nivel personal la mayor desilucion q vivì me permitiò crecer y entender que cuando existen en la familia personas que se borran en momentos dificiles SIEMPRE van a aparecer en el camino amigos q pasan a formar parte de esa "familia por elecciòn"...y me sumo a lo dicho por Marìa no hay q esperar nada de nadie!! a seguir soñando genteeeeeeee!!!

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  4. Muy bueno el tema. Imposible vivir sin ilusiones, aunque ello implique sufrir alguna desilusión. De todos modos, lo que no mata, fortalece y de las experiencias siempre algo se aprende.

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  5. Creo que el ser humano transita toda su vida aferrado a sus sueños e ilusiones, algo asi como el motor necesario para seguir..
    Inevitable es desilucionarnos, ya que no todo lo esperado sucede, pero a partir de los infortunios aprendemos a ver con más claridad y damos paso a una nueva rueda de ilusiones.
    No se trata de arrepentirnos por haber tenido un sueño, cuando este no se cumple, sino de redoblar la apuesta. Creo que tenemos que continuar por el camino de las nuevas ilusiones, estando atentos al momento presente.

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  6. Es parte de la vida creo yo. nadie puede vivr sin ilusiones, grandes, pequeñas, distintas, en lo profundo de cada uno hay algo que pide ser escuchado, algo que pide que una situacion cambie, y de a poco esa voz se transforma en una ilusion, una busqueda de algo...yo tengo la ilusion de estar sano desde hace 32 años , pero muy por el contrario cada vez me tengo que cuidar mas...es una desilusion?, si, y diaria, pero al otro dia vuelvo a despertarme con la misma ilusion.
    Aprender a usar las desiluciones a tu favor es una idea, nunca estamos preparados para la noticia de una nueva desilucion, pero si para sentirlas, y despues del golpe, seguir adelante

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  7. Muy buena entrada. Me hizo pensar en cierto personaje de "La isla misteriosa" (una novela de Julio Verne), el profesor Cyrus Smith, quien dice algo como lo que sigue: "Yo siempre espero lo peor, porque si viene algo mejor, gozo". Recuerdo que de chico (leí el mencionado libro de un tirón, durante una noche, a los 11 años), me impresionó esa filosofía de vida. Sin aprobar esta fatalista forma de ver las cosas, hoy, después de que mucha agua pasó bajo el puente, pienso que la mejor manera de sintetizar la forma de pensar del profesor Smith sea "Siempre estoy esperando lo mejor, pero también preparado para lo peor". Creo firmemente que si aprendemos a celebrar el viaje de la vida, las desilusiones serán una parte más del trayecto, tal vez el segmento lluvioso del periplo, o el tránsito por el pasaje monótono y cansador. (El buen viajero sabe que hasta esos momentos pueden y deben disfrutarse.) Así, las desilusiones sólo son fragmentos de algo mucho mayor.

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  8. Por la calle del desengaño
    mi malegría emborraché
    dentro un vasito de jerez
    Alíviame, María, alíviame
    Dame otro beso de jerez
    Mañana te lo pagaré
    Tu risa me da risa
    Tu calor me da valor
    Dame otro beso de licor...

    A todos los que buscan su destino bajo este cielo de injusticia, luchando todavia por un mundo mejor. PARA TODOS TODO

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  9. Felicitaciones por el tema!!! Parece que va en crecimiento el blog, y eso se debe a que los temas "llegan".
    Bueno por dónde empezar después de todos los comentarios leídos, y algunos muy buenos. Es inevitable caer en la desilusión en algún momento, no se puede estar preparado para lo peor si prever algunas cosas pero nunca una desilusión sino dejaría de ser tal. La desilusión es muy necesaria ya que de ella es de quien más se aprende, los buenos momentos y las ilusiones se terminan y/o olvidan en el tiempo, pero las desilusiones no siempre están ahí para recordarnos que en algún momento sucedió. La ilusión proviene de la imaginación, una de las mejores capacidades humadas.

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  10. BIEN , ESTA BUENO , CREO QUE LA ILUSION ES LO QUE NOS HACE LEVANTAR TODAS LAS MAÑANAS
    DE ALGO BUENO ALGO NUEVO U ALGUIEN POR QUIEN O PORQUE ILUSIONARSE
    FUI COMPAÑERO DE COLEGIO UN PAR DE AÑOS DEL HIJO DE NAROSKY , VIVIA CERCA DE CASA
    EN ADROGUE , MUY RARO EN ESA EPOCA PARA MI , PERO CON EL PASO DEL TIEMPO VALORADO
    TE FELICITO Y SIGAN VAN BIEN

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  11. Me encanta el blog...Cada semana espero el dia de la publicacion...es buenisimo...
    Siempre pero siempre despues de la ilusion caemos en la desilusion..porque para mi punto de vista la ilusion es un mundo de fantasia que nosotros mismos nos amarmos...o imaginasmos...y cuando realmente nos damos cuenta que nada era a lo pensado...caemos al mundo real...llegando a su fin...la ilusion y comenzando la desilusion a TORTURARNOS..es muy amplia la definicion torturarnos...es como media exagerada... pero bue!!
    Quiero ver el proximo blog

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  12. Es inevitable no ilusionarlos.Responde a la capacidad de los seres humanos de pensar, de imaginar y de poner la energía en algo que nos motive a andar.
    El problema, claro está, es amortiguar el golpe de la desilusión impidiendo que lo amargo de ella nos deje sin ganas de volver a ilusionarnos sanamente.

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